Reseña La primera vez que vi un fantasma – Solange Rodríguez

Sinopsis La primera vez que vi un fantasma

Los fantasmas que atraviesan este libro han tomado forma de historias. Habitan en un avejentado hotel de carretera o en el cuerpo de una gata embarazada, se enredan en una trenza atada por una cinta azul, explotan con estruendo en el aire y se ocultan entre los dientes de una minúscula mujer desnuda. Cruzan plácidamente de un relato a otro y por momentos se vuelven una presencia tangible que se cuela en la vida de cada día, engañándonos y seduciéndonos para que intimemos con ellos. La lectura de La primera vez que vi un fantasma nos deja con la sensación de haber experimentado algo extraordinario: una aparición terrorífica, un futuro inquietante, un recuerdo entrañable.

Reseña La primera vez que vi un fantasma Solange Rodríguez

La primera vez que vi un fantasma de Solange Rodríguez es un libro compuesto por un conjunto de relatos donde la realidad y la ficción están separadas por una línea fina casi imperceptible. Unas historias que rebosan imaginación por la vuelta de tuerca que la autora consigue dar a la hora de transmitir desconcierto y temor mostrándose a través de situaciones triviales.

Los relatos que componen La primera vez que vi un fantasma tienen diferentes extensiones, desde una o dos páginas hasta más de 20. Pero todos están ligados por algo en común, los sentimientos que son capaces de transmitir. Incluso en los microrrelatos de apenas unas cuantas palabras Solange Rodríguez es capaz de poner al lector con los pelos de punta, y esto lo consigue gracias a un lenguaje directo, frío y con toques macabros.

El amor es una suerte de canibalismo. Masticamos la imagen del ser amado cuando no está presente, nos preguntamos a qué sabrán sus ojos y su piel. Nos gusta tantísimo que llenaríamos la nevera con pequeños paquetitos de él o ella fileteados. Salivamos cuando vemos que cruza la puerta de la cafetería y nos abalanzaríamos sobre la pobre presa de pura gula. Pero somos animalitos bien enseñados y levantamos la mano y solo sonreímos con una ternura hipócrita cuando nuestra víctima dice <<hola>> y ocupa la silla de enfrente.

La temática de los relatos abarca lo extraño, siniestro y perverso de las situaciones de la vida cotidiana y de las personas. Con una naturalidad que acerca al lector a la historia, éstas muestran situaciones verosímiles añadiendo toques de misterio, locura y terror, culminando en finales abiertos que invitan a imaginar qué pasará realmente. Estos desenlaces no desagradan pese a no ser un final directo y esto es así al conducirte durante el relato por el camino que debes seguir para culminar donde la autora quiere. De este modo genera curiosidad e intriga.

Cada uno de estos peculiares relatos profundiza en la psicología de las personas, ya sea para mostrar sus miedos más ocultos como para desvelar los deseos escondidos e ignorados por la conciencia. En este sentido, La primera vez que vi un fantasma forma un libro completo que recorre los senderos de la culpa, el deseo, la satisfacción, la soledad, los recuerdos, entre otros, presentados con una sutileza y elegancia digna de mención. Los fantasmas a los que evoca el título del libro no solo se refieren a una figura incorpórea, en su mayoría hacen referencia a nuestros propios fantasmas, a aquellas ideas o recuerdos que se quedan estampadas en la memoria hasta el punto de atormentarnos.

Lo importante es que tu fortuna no depende de otros, ¿comprendes? Es solo tuya. Si una deja que le decidan la vida, una se llena de odios, de fantasmas.

En La primera vez que vi un fantasma, la autora ofrece relatos escalofriantes llenos de situaciones perturbadoras que inquietará al lector a través de historias agonizantes, curiosas, originales, pero, sobre todo, reales, siendo esto último la clave para causar terror y desconcierto.