Reseña Yo, loco – Antonio Altarriba, Keko

Ángel Molinos, doctor en psicología y dramaturgo fallido, trabaja para Otrament, observatorio de trastornos mentales afiliado a Pfizin, una conocida farmacéutica internacional que utiliza cobayas humanas en el desarrollo de nuevas drogas. Su trabajo consiste en crear nuevos perfiles psicológicos “patologizables” que aumenten el consumo de los fármacos producidos por Pfizin.

Ángel tiene sueños oscuros. Vive atormentado por un pasado que no consigue dejar atrás refugiándose en el estudio de la psique de los demás para exorcizar la suya propia. Pero cuando un compañero que decide denunciar las malas prácticas de Otrament desaparece, entrará de lleno en una trama de conspiración, paranoia y terror que le arrastrará a las fauces de la locura.

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Yo, loco de Antonio Altarriba y Keko es un terrorífico thriller ambientado en el mundo de las empresas psicofarmacéuticas. Una novela gráfica cargada de tensión y cuestiones amorales que harán plantearse al lector en qué clase de mundo vive por la dureza y realidad de los temas tratados.

Con esta premisa nos adentramos en un bucle de terror, locura, paranoia y complots a manos de Ángel, un psicólogo que trabaja en un observatorio de trastornos mentales llamado Otrament. Desde la primera página de Yo, loco conocemos al protagonista tanto física como psicológicamente. Sutilmente nos introducen en la psique de Ángel, enseñándonos sus miedos a través de un dibujo desgarrador y llamativo donde predomina el blanco y el negro con detalles en amarillo. Estos detalles amarillentos, color asociado a la locura, son los que proporcionan pistas y captan la esencia de la obra. Una obra donde a través de trazos irregulares y un dibujo agónico, y en ocasiones también realista, los autores nos muestran el entorno de Ángel. Explicando este punto en profundidad, la mayor parte de la historia está plasmada con un estilo simplista pero ornamentado. En cambio, a la hora de mostrar los pequeños detalles que permiten conocer algún aspecto relevante, el estilo cambia, convirtiéndose en un dibujo realista, pero sin desentonar del todo con lo anterior. Esta técnica hace que los ojos del lector sigan la trama sin perderse los detalles con mayor trascendencia.

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El uso de diferentes planos y composiciones hacen de Yo, loco una novela gráfica atractiva y muy alejada de la monotonía al jugar visualmente con el lector en las formas y los elementos de mayor y menor importancia. 

El que no puede ver pierde el control… Y, cuanto más control pierdes, más te acercas a la locura

Entrando un poco más en la historia, Otrament y Pfizin, esta última una farmacéutica internacional de gran prestigio, tienen un objetivo común, crear nuevas psicopatologías con el fin de aumentar las ventas y el consumo de fármacos. Para conseguirlo dejarán de lado los aspectos morales y sacarán el lado más egoísta y cruel del ser humano. Es aquí donde se observa la crudeza de las empresas y de todo un sistema que, pese a venderse como amigas de la población, realmente son los enemigos al mirar sólo por sus propios intereses. Son empresas que convierten las peculiaridades de carácter en enfermedad. Suprimen la diversidad humana, alinean a todos en un comportamiento uniforme hasta hacerles sumisos para impulsar el tratamiento psiquiátrico y ganar dinero con ello, surgiendo la siguiente polémica: ¿hasta dónde es capaz de llegar el empresario para ganar dinero? ¿Cuál es el límite moral para no perjudicar a los ciudadanos? Esta reflexión no sólo se extrapola a las psicofarmaceúticas, y el haber elegido este tema en concreto para ilustrar una realidad es acertado por la novedad y el juego que supone. Actualmente, con el creciente uso de las nuevas tecnologías, la sociedad ha sido estudiada y han surgido nuevas patologías referentes al uso de estas. Un ejemplo es la nomofobia, el miedo irracional a salir de casa sin el móvil o no llevarlo con nosotros. En Yo, loco, se muestran ejemplos de psicopatologías actuales capaces de poner los pelos de punta, sobre todo considerando que España es líder en Europa en el consumo de psicofármacos con un índice irrisorio de personas afectadas. Este alarmante dato se refleja en la historia de forma natural y real, convirtiéndose en una crítica social.

Son los demás los que hacen de ti un loco. El auténtico alineado es alguien que ha preferido volverse loco antes que traicionar una idea superior del honor humano

Por otro lado, tal y como se muestra en la sinopsis, otro de los temas peliagudos que trata Yo, loco, es sobre los experimentos en humanos bajo la protección de la ciencia. ¿Hasta qué punto está permitido tales acciones? Esta cuestión es la que se plantea y para resolverla nos situamos en la perspectiva del protagonista, Ángel. A lo largo de la historia y debido a una justificación científica, el ser humano ha cometido atrocidades, errores que para muchos no cabe defensa posible, y como muestra de ello, los autores hacen referencia al experimento de Rosenhan. Hacer alusión a actos reales ayuda al lector a sentir la historia cercana y real ya que verdaderamente los acontecimientos ocurridos en la trama pueden darse más allá de la ficción, y eso es precisamente lo estremecedor de la obra.

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En definitiva, Yo, loco de Antonio Altarriba y Keko es una novela gráfica cargada de crítica social, donde los verdaderos protagonistas son las empresas psicofarmacéuticas al tener las manos manchadas por la corrupción y los actos inmorales que llevan a cabo. Una obra con tintes oscuros y conspiratorios que atrapará al lector en una espiral de paranoia y demencia.