Reseña El quimérico inquilino – Roland Topor

Sinopsis El quimérico inquilino:

Es la historia de la progresiva autodestrucción psicológica y física de su protagonista al quedar atrapado en la espiral de la locura y sus terrores. Trelkovsky, un joven parisino correcto y discreto, alquila un apartamento que ha quedado libre en la calle Pyrénées. Poco a poco, las relaciones con los vecinos y su obsesión por la trágica desaparición de la antigua inquilina le van sumergiendo en una pesadilla llena de extrañas visiones, una grotesca trampa que adquiere las precisas dimensiones de un agobiante apartamento.

Reseña El quimérico inquilino Roland Topor

El quimérico inquilino de Roland Topor es un referente del terror psicológico ya que recorre los rincones más ocultos de la psique humana. Un libro donde a manos de Trelkovsky, el protagonista, conseguimos sumergirnos en una espiral de locura y autodestrucción.
El terror psicológico se caracteriza porque proyecta los miedos más colectivos y comunes, haciendo que el lector reconozca parte de sí mismo en la obra. Esto se consigue a través de la empatía y la clave para lograrlo está en que la obra debe ser lo suficientemente real para que el lector piense que puede sucederle a sí mismo. Esto genera una incomodidad, una sensación de hacer dudar su propia seguridad. Toda esta amalgama de sensaciones desemboca en miedo, un miedo que se arraiga en el subconsciente y que lentamente va creando un estado de paranoia.
Este libro es el que mejor refleja la paranoia mencionada. El protagonista, un hombre tranquilo al que no le gustan los líos, se muda a un edificio en el cual la inquilina anterior se suicidó. Desde que se muda comienza a experimentar una serie de acontecimientos que le empiezan a perturbar la mente. El entorno del edificio, el propio piso, los vecinos, trastocan al protagonista creándole unos miedos que ponen al hombre al límite de su cordura. Durante la novela se ve la evolución psicológica, como los miedos creados por su propia mente se van introduciendo en su subconsciente hasta llevarlo a ese estado límite.

Siempre hay gente dispuesta a fastidiar a los demás. Y si los demás no se defienden, acaban por volverle a uno loco
Otra de las características del terror psicológico que va ligado a lo comentado anteriormente, es que las personas tendemos a negar, reprimir o esconder las partes que no nos gustan de nosotros mismos. Al verlas reflejadas en la obra, proyectada de manera ajena a nosotros mismos, ésta hace de espejo y nos crea dos tipos de sensaciones: la primera, curiosidad por saber qué ocurrirá, y la segunda miedo al ser consciente de que puede pasarte a ti lo mismo. Esto último se consigue ya que Roland Topor ha creado un personaje normal, cotidiano, alguien sencillo con quienes somos capaces de sentirnos identificados. Trelkovsky presenta los típicos rechazos y miedos que cualquiera de nosotros puede tener, siendo muy sencillo empatizar y ponerse en su lugar. Junto con el protagonista el lector va desarrollando una paranoia que se va haciendo presente en los pequeños detalles.

¿A partir de qué momento el individuo deja de ser aquello que se entiende como tal?
Lo más sorprende e impactante de El quimérico inquilino, ahora que lo he leído por segunda vez, es ver como esos detalles, todas las claves y pistas siempre han estado ahí en todo momento, pero han pasado desapercibidos en una primera lectura. Desde el principio de la historia el autor te planta poco a poco toda la información, pero no somos capaces de considerarlos relevantes por el desconocimiento de la trama. Pero están ahí, y por eso os aconsejo que prestéis atención hasta el detalle más mínimo y absurdo que pueda aparecer.

La virilidad también le resultaba repugnante. Nunca había valorado esa manera de reivindicar su cuerpo, su sexo y alardear de él. La mayoría se revolcaban como cerdos con sus pantalones de hombre, aunque no dejaban de ser cercos

En general El quimérico inquilino es una obra lenta en cuanto a acontecimientos ser refiere, pero fácil y ágil de leer. Esto es así porque se va conociendo a Trelkovsky y sus circunstancias sin prisas, intentando captar la esencia de cada situación sin llegar a saturarte. Creo que la exposición de los hechos de esta manera es acertada al permitir que el lector viva junto con el protagonista sus experiencias de una manera realista, transmitiendo una sensación de “a tiempo real”.

Roland Topor ha mostrado con El quimérico inquilino el poder de la mente humana. A través de una obra inquietante, conocemos el terror psicológico, una vertiente del subgénero de terror capaz de poner los pelos de punta si consigue sembrar en tu mente la semilla del miedo.