Reseña El papel pintado amarillo – Charlotte Perkins Gilman

Sinopsis El papel pintado amarillo

En 1885, un año después de haberse casado con Charles Walter Stetson, Charlote Perkins Gilman dio a luz a su hija y al poco tiempo entró en una profunda depresión. El doctor, un reputado neurólogo a quien había acudido en busca de ayuda, le diagnosticó agotamiento de los nervios y le prescribió una cura de descanso, un controvertido tratamiento en el que era pionero “Vive una vida tan hogareña como te sea posible, realiza no más de dos horas de actividad intelectual al día y no toques nunca una pluma, un pincel o un lapicero”. Durante unos meses siguió estos consejos, pero su depresión se agravó, y, según sus propias palabras, se acercó tanto a la frontera de la profunda ruina mental que llegó a vislumbrar el otro lado. Esta experiencia le marcó hasta tal punto que escribió “El papel pintado amarillo”, un estremecedor relato que constituye una demoledora crítica al tratamiento prescrito.

Reseña El papel pintado amarillo - Charlotte Perkins Gilman

El papel pintado amarillo de Charlotte Perkins Gilman es considerada una novela feminista que plasma la vida de las mujeres del siglo XIX. Después de leerla tengo que añadir que el componente psicológico es muy elevado en esta obra, ya que se refleja la salud tanto física como mental de la mujer.

En menos de 90 páginas nos adentramos en la mente de la protagonista, una mujer que sufre una depresión nerviosa transitoria y lucha por salir adelante de la cárcel mental que la tiene presa. Como curiosidad, este breve relato tiene toques bibliográficos, convirtiéndolo en una historia inquietante al ser conscientes de lo que tuvo que pasar la autora.

Todo comienza cuando a raíz de su depresión, su marido además de médico, le aconseja mudarse a una casa para estar en completo reposo. Allí, la obliga a permanecer en un cuarto que, poco a poco, irá siendo su perdición.

Relatado en primera persona y desde el punto de vista de ella, observamos la evolución psicológica de la protagonista. Cómo una mujer depresiva, triste, sin apetito, que no para de llorar, cambia completamente cuando una obsesión irrumpe en su interior. Dicha obsesión que está presente desde el comienzo del relato es el papel pintado amarillo que adorna su habitación. Ese papel comienza a ser su distracción hasta llegar al punto de obsesionarse con él. Desde su fijación por el papel amarillo su único fin es mejorar para poder desentrañar el misterio que hay detrás del tapiz. ¿Qué es lo que realmente esconde el papel? En un principio ve un conjunto de formas, extravagantes y sin sentido, que se extienden a lo largo y ancho de la habitación. Pero a medida que pasa el tiempo, va observando cómo de esas formas emana una mujer que intenta salir presa del propio tapiz. Desde ese momento se obsesiona e intenta ayudar a la mujer a salir de ahí.

Es lo bastante soso para confundir al ojo que lo sigue, lo bastante pronunciado para irritar constantemente e incitar a su examen, y cuando sigues un rato las líneas, pobres y confusas, de repente se suicidan: se tuercen en ángulos exagerados y se destruyen a sí mismas en contradicciones inconcebibles

Con un lenguaje claro nos adentramos en los recovecos de los pensamientos y de su mente compleja. Vemos a una mujer que comienza a descender por el abismo de la locura, hasta llegar a un nivel que difícilmente puede escapar. ¿Realmente el papel amarillo esconde un oscuro secreto en su interior o es la protagonista quién, presa del encierro, la falta de estimulación y fruto de una gran imaginación, cree ver cosas que no existen? A lo largo del relato la autora juega con esta cuestión. Es evidente que, su marido y doctor, siempre culpa a su gran imaginación. Y que, si se obsesiona, es capaz de imaginar y creer en sucesos irreales. En cambio, la protagonista nos da claves para que pensemos todo lo contrario, que realmente pasan cosas extrañas en la habitación.

Con El papel pintado amarillo logramos entender cómo se trataba y entendía las enfermedades mentales. Es una crítica contra la opresión médica que recibías si eras mujer. Un relato que explora el rol de la mujer de la época, criticando las fuerzas opresivas de la sociedad patriarcal donde se las consideraba mentalmente frágiles, y por ello era común diagnosticarles este tipo de enfermedades, aunque realmente no la padecieran.

Vemos una mentalidad subyugada, un modo de vida impuesto y juzgado por el hombre. Un pensamiento donde la mujer se deja guiar y no toma sus propias decisiones. Un mundo donde las mujeres son presas y ansían la libertad.

Es muy atento, muy cariñoso, y casi no me deja dar un paso sin intervenir. Me ha preparado un horario con indicaciones para cada hora del día. John se ocupa de todo, y claro, yo me siento una mezquina y una desagradecida por no valorarlo más

Dijo que yo era la niña de sus ojos, su consuelo, lo único que tenía en el mundo; que tengo que cuidarme por él, y ponerme bien

Con un final desconcertante y poco explícito, El papel pintado amarillo nos muestra la mella que deja una sociedad donde la mujer es considerada débil y frágil. Una crítica al sistema opresor, a los médicos y a los tratamientos ineficaces de esos tiempos. Un relato que invita a reflexionar sobre la vida que vivieron las mujeres del siglo XIX, y cómo las mentalidades de la época afectaban negativamente en ellas.