Reseña Los sueños en la casa de la bruja – H. P. Lovecraft

Sinopsis Los sueños en la casa de la bruja

La famosa Casa de la Bruja está ubicada en Arkham. Allí, Walter Gilman, un estudiante de matemáticas irá descubriendo una serie de misteriosas desapariciones que comienzan doscientos años atrás, y que parecen desafiar toda lógica. El rasgo más destacable de Los sueños en la casa de la bruja es, precisamente, el abordaje que realiza Lovecraft sobre los inquietantes sueños que se producen al pernoctar en aquella casa maldita.

Reseña Los sueños en la casa de la bruja - H. P. Lovecraft

Los sueños en la casa de la bruja para mí es uno de los mejores relatos de Lovecraft. Como es característico del autor, la obra juega con la mente del lector a través del terror psicológico. Para ello, recurre al recurso de los sueños, paranoia y locura, que será el tema en torno al cual gira la trama.

Walter Gilman no sabía si fueron los sueños los que provocaron la fiebre, o si fue la fiebre la causa de los sueños

El protagonista de Los sueños en la casa de la bruja es Walter Gilman, un estudiante de matemáticas de la universidad de Miskatonic. Gilman, llevado por su curiosidad por las ciencias, mitos y el ocultismo, se adentra en una casa conocida como La casa de la bruja.

Esta casa se ganó la fama de encantada ya que en ella habitó Keziah Mason, una bruja que escapó de los tribunales de Salem de forma inexplicable y se cree que aún habita ahí. Walter decide investigar las apariciones de la hechicera junto con su familiar, Brown Jenkin, un ser con cuerpo de rata, dientes amarillentos y afilados, y cara humanoide.

En toda la ciudad no había lugar más empapado en recuerdos macabros que el desván que albergaba a Gilman, pues precisamente en esta casa y en este cuarto se había ocultado Kezia Manson, cuya fuga de la cárcel de Salem continuaba siendo inexplicable

A través de un narrador omnisciente, Lovecraft narra cómo Gilman alquila una habitación y comienza a experimentar una serie de acontecimientos que se escapaban de su entendimiento. Desde una fiebre alta, sueños extraños, hasta sufrir los efectos del sonambulismo. Todos esos hechos hicieron que el protagonista fuera perdiendo cordura, ya que cada noche, Jenkin junto con Keziah iban a visitarle.

Durante Los sueños en la casa de la bruja, el protagonista no comprende lo que está realmente sucediendo, no sabe si todo era un sueño o realidad. Llega un punto donde dicha realidad se fusiona tanto con la ficción, que el lector no imagina si Gilman está loco, está soñando, o por el contrario, todo es real. Esto es precisamente el encanto del estilo de Lovecraft, cómo es capaz de jugárnosla y hacer que nos pongamos en la piel de Walter. A medida que lees, te vas mimetizando con el personaje, adentrándote en la aventura como pocos escritores saben hacer.

En dichos sueños, Gilman entra en contacto con otro tipo de seres, formas extrañas que no es capaz de entender. Pero a la vez, cuando despierta, siempre aparece en su realidad algún elemento de los sueños. Para darle una explicación racional, piensa que es sonámbulo y que quizás, todo ello sea fruto del trastorno. Pero en el fondo, él sabe y cree que debe haber algo más. 

Gilman llegó a la conclusión de que esto último procedía de lo que había leído en el Necronomicón acerca de la insensata entidad, Azatoth, que impera sobre el tiempo y el espacio desde un negro trono en el centro del Caos

Walter Gilman, desesperado por la situación, pide ayuda e intenta llegar a conclusiones que aclaren lo que está sucediendo. Mientras tanto, en Arkham, empieza a ocurrir horrores que dejan conmocionado al protagonista. Desapariciones, fenómenos paranormales, cadáveres… todos ellos apuntando en una misma dirección, hacia Keziah Mason y Brown Jenkin.

¿Será capaz Gilman de descubrir que sucede o le invadirá antes la locura? ¿Es lo ocurrido fruto del sonambulismo y los sueños o realmente ocurren cosas que se escapan del entendimiento de cualquier mente? Ambas cuestiones se resuelven en Los sueños en la casa de la bruja con un final aterrador, nada predecible y fuera de lo común.